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Nos gusta pensar las computadoras no como un trabajador asalariado, que mal pagado hace la talacha del artista, sino como una máquina de compañía a la cual los humanos acompañan en su aventura por expresarse. 

  1. El arte de computadoras no necesita procesamientos incalculables.
  2. El arte de computadoras no necesita pasar el test de Turing.
  3. El arte de computadoras no necesita expresarse como humano.
Buscamos piezas que provengan de la idea primitiva de la expresión de esos primeros algoritmos con final abierto del arte de computadoras, donde los procedimientos pseudorandom dejaban entrever a la computadora como una máquina estética. 

Por ello, quiero invitarlos a nuestro pabellón en The Wrong, un pequeño refugio para pequeñas constelaciones del pensamiento que abunden en la idea de cómo dejar a las máquinas expresarse.